¿Qué pensaría si le dijeran que tiene 30 segundos para convencer de su propuesta de ventas? ¡Claro, muy pocos!.. Pero de acuerdo con expertos en comunicación tiene sólo 30 segundos para hacerlo. Sólo 30 segundos para que llegue el mensaje a sus receptores. Si no lo cree, revise los comerciales de TV y radio, ya que aparte de costosos en tiempo el mensaje debe ser breve, claro y preciso. Podrá comentarse que es muy poco tiempo, pero esos segundos son más valiosos que treinta minutos o tres horas, ya que ese lapso tan breve es suficiente para enganchar, persuadir y mantener la atención de quien los escucha, o bien para perderla. Por ejemplo, quién no se aburre de escuchar horas y horas informes de actividades políticas y al final decir ¿qué me quisieron decir?
Hay Departamentos de Recursos Humanos que optan por darle prioridad al currículum de una sola hoja, ya que los que son demasiados largos reciben expresiones como “¡No tengo tiempo para leer cinco o seis cuartillas!” El tiempo resulta algo muy valioso.
Actualmente, se considera que los 30 segundos constituye el tiempo promedio de atención, antes de que la mente de la persona divague con otros estímulos. Así que en una conversación el meollo del asunto debe tomar sólo lo antes señalado, si es que no quiere perder una venta, o que a la estación de radio le cambien, o peor aún, que la persona bostece, según sea el asunto por tratar.
Sólo quien conoce a fondo su tema puede expresarlo en forma clara y sencilla. Un secreto de los grandes comunicadores es dejar a la gente con ganas de seguir escuchando.
Al final de cada mensaje de 30 segundos, hay que pedir lo que queremos, en un marco de tiempo. Un mensaje sin conclusión es como desperdiciar la oportunidad. Si no pedimos algo específico, no lo obtendremos. Por ejemplo: “Quédese con nosotros”, “Llame ahora”, “Aproveche la venta especial”, “Confía en mí, dame el proyecto.”
Treinta segundos pueden parecer poco tiempo. Sin embargo, son suficientes para atraer y mantener la atención de quien nos escucha.
Así que ya saben: ¿quiere convencer a alguien de algo? Pregúntese: ¿qué quiero?, ¿quién puede darmelo?, ¿qué gancho voy a utilizar?, ¿por qué le va a interesar? ¿qué, dónde y cuándo sucede? y ¿cuál será mi invitación a actuar? Para aumentar las posibilidades de lograrlo, haga el análisis previo y, después, expóngalo en 30 segundos.
Antes de preparar un mensaje de 30 segundos, hay que considerar a quién le llegará. De nada serviría tener un objetivo claro sino
se dice lo indicado.
Los expertos le sugieren que analice lo siguiente:
[1] El objetivo. Esto es lo primero que hay que tener claro. Qué queremos conseguir.
[2] El gancho. Es una frase específica que llama la atención. Es aquello que nos cautiva, nos atrae o nos hipnotiza para comprar un producto, ver un programa o continuar leyendo un libro.
Hay Departamentos de Recursos Humanos que optan por darle prioridad al currículum de una sola hoja, ya que los que son demasiados largos reciben expresiones como “¡No tengo tiempo para leer cinco o seis cuartillas!” El tiempo resulta algo muy valioso.
Actualmente, se considera que los 30 segundos constituye el tiempo promedio de atención, antes de que la mente de la persona divague con otros estímulos. Así que en una conversación el meollo del asunto debe tomar sólo lo antes señalado, si es que no quiere perder una venta, o que a la estación de radio le cambien, o peor aún, que la persona bostece, según sea el asunto por tratar.
Sólo quien conoce a fondo su tema puede expresarlo en forma clara y sencilla. Un secreto de los grandes comunicadores es dejar a la gente con ganas de seguir escuchando.
Al final de cada mensaje de 30 segundos, hay que pedir lo que queremos, en un marco de tiempo. Un mensaje sin conclusión es como desperdiciar la oportunidad. Si no pedimos algo específico, no lo obtendremos. Por ejemplo: “Quédese con nosotros”, “Llame ahora”, “Aproveche la venta especial”, “Confía en mí, dame el proyecto.”
Treinta segundos pueden parecer poco tiempo. Sin embargo, son suficientes para atraer y mantener la atención de quien nos escucha.
Así que ya saben: ¿quiere convencer a alguien de algo? Pregúntese: ¿qué quiero?, ¿quién puede darmelo?, ¿qué gancho voy a utilizar?, ¿por qué le va a interesar? ¿qué, dónde y cuándo sucede? y ¿cuál será mi invitación a actuar? Para aumentar las posibilidades de lograrlo, haga el análisis previo y, después, expóngalo en 30 segundos.
Antes de preparar un mensaje de 30 segundos, hay que considerar a quién le llegará. De nada serviría tener un objetivo claro sino
se dice lo indicado.
Los expertos le sugieren que analice lo siguiente:
[1] El objetivo. Esto es lo primero que hay que tener claro. Qué queremos conseguir.
[2] El gancho. Es una frase específica que llama la atención. Es aquello que nos cautiva, nos atrae o nos hipnotiza para comprar un producto, ver un programa o continuar leyendo un libro.









