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lunes, 12 de marzo de 2007
Hace más de diez años que Anrotsa Calle se fue del Perú. Las cosas andaban mal y ni su talento ni su cartón de la Universidad San Martín de Porras pudieron combatir la escasez de trabajo en Lima, así que tomó un avión y se fue a California, donde tenía familia. Era 1993 y alguien le habló de Lexicon, una empresa que vendía enciclopedias y CD educativos vía telefónica, así que decidió probar suerte. Como los cientos de miles de teleoperadores que existen hoy en el mundo, Anrotsa lo aceptó como un trabajo temporal, sin saber que estaba iniciando la carrera de su vida.

Mientras iba ascendiendo de supervisora a jefa, la empresa iba contratando a más y más latinos, pues su público objetivo era precisamente los hispanohablantes en EE.UU. Para el 2004, cuando era ya gerenta de ventas, la empresa decidió que era momento de poner una oficina en Sudamérica, para que los teleoperadores, por medio de una llamada internacional, ofrezcan los productos de Lexicon, como lo hacían desde su oficina de Tijuana.

"Cuando estaban decidiendo entre Perú y Chile para colocar su primera oficina, nosotros, como Pro Inversión, les explicamos las ventajas que ofrecía nuestro país, no solo en cuanto a costos, sino también de recursos humanos, pues los jóvenes peruanos tienen un nivel alto de educación y un acento neutro. Además, da la casualidad de que casi el 80% de los trabajadores de Lexicon en EE.UU. son peruanos", explica Harry Chang, jefe de promoción de Pro Inversión.

Anrotsa es hoy la gerenta general de la flamante oficina que su empresa abrió en Lima en enero. Los cinco pisos de su local de Surco están ya llenándose de los jóvenes talentos que la empresa recluta por medio de avisos en el periódico o simplemente con paseos entre los vendedores de las tiendas de retail. Según Pro Inversión, la empresa espera contratar hasta 1.200 teleoperadores peruanos, a los que pagará entre S/.1.000 y US$1.000 por vender sus productos.

El puesto de teleoperador se ha convertido en una excelente opción para la fuerza laboral joven de muchos países del mundo: horarios fijos y amoldables que permiten estudiar o tener un segundo trabajo (36, 40 o 48 horas semanales), buena infraestructura y condiciones de trabajo, además de sueldos decentes y por encima de la media (entre S/. 800 y S/.3.500 mensuales en el caso del Perú).

Hace ya unos años que los 'call centers' de países primermundistas se dieron cuenta de lo mucho que podían ahorrar cambiando sus oficinas a países en desarrollo donde los trabajadores (que significan más del 60% del gasto que estas empresas realizan), cobraban sueldos mucho más bajos que en Europa o EE.UU., y donde el alquiler costaba la mitad.

Es así como México y Argentina se volvieron los países predilectos de las grandes empresas (entre ambos tienen hoy unos 300.000 puestos de trabajo en esta industria), otros países como Colombia, Chile, Guatemala y Costa Rica vieron una oportunidad de atraer inversiones y comenzaron a promocionarse.

El Perú no quiso quedarse atrás y en marzo del año pasado Pro Inversión consiguió eliminar el IGV a la exportación de servicio de 'contact center' y comenzó una agresiva campaña mundial de promoción. ¿El resultado? Mientras que en el mundo la facturación de los 'call centers' creció 9% en el 2006, en Latinoamérica lo hizo en 15% y en el Perú en 30%. En los últimos tres meses cuatro empresas extranjeras se han instalado en nuestro país --entre ellos Lexicon y la gigante española GSS-- y otras cinco lo harán hasta diciembre de este año. En tanto, hay otros 11 'call centers' que han tenido ya varias entrevistas en el Perú y evalúan su ingreso, incluyendo a los dos mayores del mundo: Sitel y Teleperformance. Esto traería unos 20.000 puestos de teleoperadores para el Perú en solo dos años y muchos más a largo plazo.

Ahora mismo, mientras usted lee su periódico, cientos de jóvenes salen de las oficinas de GSS, ubicadas en el edificio de Química Suiza, en Santa Beatriz. Ha sido su primer día de trabajo, o más bien su primera noche. Entraron a trabajar el domingo a las 2 a.m. y comenzaron a llamar a España: "gracias por atendernos, lo llamamos de Movistar para ofrecerle". La oficina del Perú es la primera inversión que hace el segundo 'call center' más grande de España fuera de su país (US$ 1 millón en total, según Pro Inversión), en sociedad con Telegestión, empresa local que le da algo de la experiencia que han adquirido.

Y es que localmente las cosas han estado avanzando. Siemens, por ejemplo, según cuenta su gerente Jorge Arredondo, atiende ya las llamadas de empresas peruanas como BBVA Banco Continental, Claro o Amrob y recientemente ha obtenido una nueva cuenta, EntelChile, luego de que una prueba de dos semanas demostrara que la capacidad de ventas del peruano superaba con creces la de los chilenos del 'call center' que tenían en su país.

Y mientras estos chicos venden celulares y paquetes de llamadas en su oficina de Domingo Orué, unas cuadras más allá, en Rivera Navarrete, otros rezan con el auricular en la oreja. Eso mismo, rezan. El 'call center' Xcob, creado por dos jóvenes emprendedores como empresa de cobranzas prejudiciales, nació, como dice su gerente legal, Tito Almora, de una necesidad. El proceso se hacía más barato por teléfono y decidieron invertir US$60.000 en equipamiento y buscar clientes. Se contactaron con varias empresas de distintas partes del mundo, y a una de ellas, In Service América, le gustó la propuesta. Resultó que In Service brindaba el servicio de ventas por teléfono a 60 congregaciones protestantes de EE.UU. para ofrecerles CD, DVD, revistas o otros productos religiosos, incluidos servicios, como leer la Biblia u orar por teléfono. La empresa lleva diez meses en el mercado con una facturación de US$200.000 y una lista de planes y potenciales clientes con los que esperan duplicar pronto sus 70 teleoperadores.

Las posibilidades son múltiples y el talento lo tenemos, solo queda descolgar el fono, esperar el tono y marcar el número correcto.

Pro Inversión actúa ahora en dos frentes: la Ley de Protección de Datos con España, que dará más confianza a los inversionistas sobre el traslado de su información, y la descentralización promocionando Arequipa y Trujillo.

El reto es que los 'call centers' piensen en el Perú y no en Colombia, Argentina y Guatemala. La ventaja del Perú, además de los costos y el acento neutro, está también en temas más subliminales: los peruanos adoptan más rápidamente los modismos extranjeros y, aunque es una lástima que así sea, el acento mexicano o colombiano se vincula subconscientemente a inseguridad y secuestros, lo que hace que el cliente cuelgue de inmediato.

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