A simple vista, la gaseosa Kola Real o Big Kola como se le conoce en algunos países, es resultado del negocio menos innovador del mundo. Ajegroup, la compañía peruana que la embotella, se dedica a copiar distintos tipos de bebidas que sacan firmas como Coca Cola y Pepsi, y venderla más barata que ellos.
No obstante las apariencias engañan. Cada vez que la familia Añaños, propietaria de Ajegroup, ingresa a un nuevo mercado, publica un anuncio en los periódicos solicitando que conductores independientes se dirijan a sus plantas con sus propios camiones o autos para comenzar a distribuir la bebida por los bares, puerta a puerta, quioscos y supermercados del país. En países con un alto índice de desempleo, la estrategia de descentralizar la distribución funcionó rápidamente llenándose sus plantas de conductores interesados. En torno a ellos, Ajegroup creo un sistema de gestión de transportistas independientes que le ha permitido contar con un eficiente sistema de distribución especializado en llegar donde los camiones de Coca Cola y Pepsi tienen más problemas para hacerlo: los pequeños vendedores de gaseosas como pequeños almacenes, bares, quioscos y pequeños mercados.
La innovación en el proceso de distribución de las gaseosas de Ajegroup le han permitido a sus poco originales gaseosas mantener altísimas tasas de crecimiento en cada uno de los mercados que ha ingresado como Venezuela y México, país donde ostenta entre el 5% y 7% del mercado de colas, el segundo mayor del mundo después de Estados Unidos.
La innovación de los Añaños ha llevado a cambiar las reglas de las industrias en donde han entrado, causando problemas a sus rivales establecidos y, mejor aún, permitiendo a la compañía alcanzar altas tasas de crecimiento.
Así como Ajegroup, América Latina tiene varias historias de éxito de negocios basados en la innovación. La cervecera Modelo de México es una de ellas. Su innovación fue buscarla internacionalización de Corona, su producto estrella, sin disputar los nuevos mercados con las cerveceras locales, sino que asociándose con ellas. Convenció a las principales cervecerías de cada uno de los países que necesitaba tener en su portafolio una buena cerveza importada como Corona que, en vez de competir con ellas, aumentara sus ventas. Con eso, Modelo nunca necesitó preocuparse de la distribución de su producto en mercados desconocidos y la marca se convirtió en el éxito internacional que es hoy.
La cementera Cemex y su plan de crear un negocio enfocado a proveer servicios a los autoconstructores, o la chilena Sodimac que creó un formato de grandes ferreterías enfocados en los grandes constructores –y que de paso le permitió dejar fuera de competencia al gigante The Home Depot– son dos ejemplos más.
No obstante son lindas excepciones. “Infelizmente, la mayoría de las compañías latinas todavía sufren del síndrome de las maquiladoras”, dice Alejandro Ruelas-Gossi, director de la Adolfo Ibánez School of Managemnet. “Piensan en bajar los costos, aumentar la calidad total y entregar a tiempo, pero no en aumentar el valor del producto que ofrecen”. No se trata de un detalle menor. Son muchos quienes apuestan que en mundo globalizado y ultracompetitivo, el crecimiento vendrá de las empresas y los países que sepan hacer las cosas distintas al resto. Y cambiar de nuevo cuando la masa de imitadores acaben con la diferenciación. En un mundo de cambio constante, generar una cultura abierta a la innovación pasa a ser la gran ventaja competitiva y una de las pocas sostenibles en el tiempo.
Cambios inminentes.
Hay muchos que se están inquietando por su incapacidad para innovar. Una investigación hecha el año pasado por la escuela de negocios Fundação Dom Cabral, en Belo Horizonte, Brasil, reveló que el 85% de las empresas brasileñas se mostraban preocupadas con el tema innovación. Pero la misma investigación descubrió que sólo 12% de ellas estaban tomando alguna acción concreta para innovar.
Un estudio reciente descubrió que dos tercios de los presidentes ejecutivos de las grandes empresas esperan que sus empresas tengan cambios fundamentales en su organización para los próximos dos años ante lo dinámico de los mercados y la acción de los competidores. El concepto de innovación justamente para conseguir que esos cambios que vienen generen crecimiento rentable a las empresas.
No obstante las apariencias engañan. Cada vez que la familia Añaños, propietaria de Ajegroup, ingresa a un nuevo mercado, publica un anuncio en los periódicos solicitando que conductores independientes se dirijan a sus plantas con sus propios camiones o autos para comenzar a distribuir la bebida por los bares, puerta a puerta, quioscos y supermercados del país. En países con un alto índice de desempleo, la estrategia de descentralizar la distribución funcionó rápidamente llenándose sus plantas de conductores interesados. En torno a ellos, Ajegroup creo un sistema de gestión de transportistas independientes que le ha permitido contar con un eficiente sistema de distribución especializado en llegar donde los camiones de Coca Cola y Pepsi tienen más problemas para hacerlo: los pequeños vendedores de gaseosas como pequeños almacenes, bares, quioscos y pequeños mercados.
La innovación en el proceso de distribución de las gaseosas de Ajegroup le han permitido a sus poco originales gaseosas mantener altísimas tasas de crecimiento en cada uno de los mercados que ha ingresado como Venezuela y México, país donde ostenta entre el 5% y 7% del mercado de colas, el segundo mayor del mundo después de Estados Unidos.
La innovación de los Añaños ha llevado a cambiar las reglas de las industrias en donde han entrado, causando problemas a sus rivales establecidos y, mejor aún, permitiendo a la compañía alcanzar altas tasas de crecimiento.
Así como Ajegroup, América Latina tiene varias historias de éxito de negocios basados en la innovación. La cervecera Modelo de México es una de ellas. Su innovación fue buscarla internacionalización de Corona, su producto estrella, sin disputar los nuevos mercados con las cerveceras locales, sino que asociándose con ellas. Convenció a las principales cervecerías de cada uno de los países que necesitaba tener en su portafolio una buena cerveza importada como Corona que, en vez de competir con ellas, aumentara sus ventas. Con eso, Modelo nunca necesitó preocuparse de la distribución de su producto en mercados desconocidos y la marca se convirtió en el éxito internacional que es hoy.
La cementera Cemex y su plan de crear un negocio enfocado a proveer servicios a los autoconstructores, o la chilena Sodimac que creó un formato de grandes ferreterías enfocados en los grandes constructores –y que de paso le permitió dejar fuera de competencia al gigante The Home Depot– son dos ejemplos más.
No obstante son lindas excepciones. “Infelizmente, la mayoría de las compañías latinas todavía sufren del síndrome de las maquiladoras”, dice Alejandro Ruelas-Gossi, director de la Adolfo Ibánez School of Managemnet. “Piensan en bajar los costos, aumentar la calidad total y entregar a tiempo, pero no en aumentar el valor del producto que ofrecen”. No se trata de un detalle menor. Son muchos quienes apuestan que en mundo globalizado y ultracompetitivo, el crecimiento vendrá de las empresas y los países que sepan hacer las cosas distintas al resto. Y cambiar de nuevo cuando la masa de imitadores acaben con la diferenciación. En un mundo de cambio constante, generar una cultura abierta a la innovación pasa a ser la gran ventaja competitiva y una de las pocas sostenibles en el tiempo.
Cambios inminentes.
Hay muchos que se están inquietando por su incapacidad para innovar. Una investigación hecha el año pasado por la escuela de negocios Fundação Dom Cabral, en Belo Horizonte, Brasil, reveló que el 85% de las empresas brasileñas se mostraban preocupadas con el tema innovación. Pero la misma investigación descubrió que sólo 12% de ellas estaban tomando alguna acción concreta para innovar.
Un estudio reciente descubrió que dos tercios de los presidentes ejecutivos de las grandes empresas esperan que sus empresas tengan cambios fundamentales en su organización para los próximos dos años ante lo dinámico de los mercados y la acción de los competidores. El concepto de innovación justamente para conseguir que esos cambios que vienen generen crecimiento rentable a las empresas.









