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domingo, 02 de abril de 2006
"Los grupos de poder económico nacionales están manejados en su mayoría por gerentes-propietarios, miembros de las familias dueñas. Son hombres, mayormente limeños, de origen europeo y católicos".

La visión optimista que estos reflejan en la prensa, dice Durand, no corresponde en realidad a la que el público, el consumidor, el trabajador, tiene de ellos. Generan una mezcla de admiración y rabia o envidia, añade.

Sin embargo, "al empresario nacional le interesa más el Perú que al gerente de multinacionales, pues la principal misión de este --sea peruano o extranjero-- es satisfacer a su matriz".

A la mayor parte de este empresariado nacional, empero, el régimen autoritario de Alberto Fujimori le parece el mejor que ha tenido el Perú. "No protestaron, formaron parte del sistema. La Confiep mantuvo una actitud de permanente apoyo, indicio de que los fujimoristas predominaron y manejaron ese gremio". Hoy lo añoran, afirma el investigador, y pone sobre la mesa cuál es la causa: políticos poco familiarizados con el funcionamiento de las empresas.

"Su falta de cultura empresarial y de negocios provoca que metan la pata y exasperen al inversionista, lo que abre la posibilidad de la tentación autoritaria, del 'fujipinochetismo'".

No se trata de ayudarlos al estilo Alan García: con subsidios, advierte Durand, sino de saber promover la actividad empresarial, en general, a fin de hacerla competitiva internacionalmente. De lo contrario, su gusto por las propuestas autoritarias, continuará.

Mientras, el poderoso empresario pesquero Isaac Galski, ya se acercó a Humala. No es el único, aunque hay quienes lo han hecho más por temor que por convicción, sostiene el investigador. Eso sí, también hay empresarios que están con la olla de barro solo por interés, añade.

En vista de ello, Durand plantea hacer lo posible por reforzar el compromiso del empresariado con la democracia. "Para eso, los demócratas deben saber tratar y entender la problemática empresarial. La obligación es mutua".

¡A ROMPER EL CÍRCULO!
"En el Perú no hay una visión de conjunto. Los empresarios modernos, que ponen en marcha prácticas de responsabilidad corporativa, son los menos. Los que priman son empresarios rentistas y altamente depredadores". Lo afirma Dwight Ordóñez, psicólogo social, coautor de "El Capital ausente", libro que en seis tomos demuestra que en el país no hay más que una aparente economía de mercado.

"Un sistema capitalista puede ser incluyente o excluyente, lo que hace la diferencia no es el capitalismo, sino la cultura", sostiene, y ese es precisamente nuestro problema: la cultura.

Entre los peruanos no existe una noción de país: nuestra sociedad es clasista, racista y centralista; no existe mayor compromiso que el de mantener la posición de dominio relativo que se tenga, y esta no es una característica exclusiva de los grupos de poder, explica Ordóñez.

Es por eso, añade, que aquí los gremios empresariales están organizados para defender los beneficios tributarios de sus miembros, para reducir los costos de la legislación laboral. "No hay una visión de conjunto, de hacia dónde debería marchar la economía peruana para que nos beneficie a todos". Lo que sí hay es una noción de ciudad, refiere Ordóñez, y pone como ejemplo a la familia Añaños, que entre su masa laboral privilegia la presencia de sus paisanos ayacuchanos. Pero esto, definitivamente, no basta.

"Para que funcione el capitalismo tiene que haber capital social: confianza entre los grupos, pero, precisamente, es de eso mismo que carecemos los peruanos; también tiene que haber circulación de capital financiero, pero en el Perú, el acceso al crédito es aún muy reducido".

¿Si este es un mal cultural, entonces estamos perdidos? El psicólogo social lanza el salvavidas: este es un tema de decisión política, también de que un empresariado maduro sea capaz de replantear un tema, la legislación laboral, por ejemplo, y que así, siga adelante, explica. De lo contrario, seguiremos caminando en círculo.

Pregunta: ¿si esa es la tarea de los políticos y empresarios, cuál es la del ciudadano de a pie? La misma: ponerse la camiseta, ¡sudarla!

Tarea difícil la de ir contra nuestra falta de compromiso, pero si no lo intenta, ¿después con qué cara va a criticar los goles que no mete Andrés 'El Cóndor' Mendoza?

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