Lima cumplirá un año más de existencia y sus habitantes, los limeños, no son los de siempre. Es que la ciudad misma ha cambiado. Para citar un ejemplo entre tantos, hace poco más de tres años no existía el fenómeno de los centros comerciales "Plaza" en la ciudad. El Megaplaza era solo un proyecto, lo mismo que el Primavera Park & Plaza, y los Brescia ni soñaban construir el Molina Plaza, ni los Wong el Plaza Lima Sur, de Chorrillos.
Pero Lima ha seguido creciendo y se ha sofisticado. Por eso, el estudio de Estilos de Vida que Arellano Investigación de Márketing realiza desde hace algunos años resulta siempre relevante para confirmar esta lenta, pero inexorable evolución.
Así, trabajando con los números que arroja el estudio (entre ellos que los ingresos familiares de Lima son de S/.1.435,7 mensuales), se puede estimar que las familias de la capital tendrían ingresos de US$ 836 millones mensuales, de los cuales US$ 372 millones corresponden a las familias que viven en la llamada Lima tradicional, US$ 158 millones a Lima norte (la estrella del crecimiento del comercio minorista), US$140 millones a Lima este, y US$ 99 millones y US$ 67 millones a Lima sur y el Callao, respectivamente.
Además, que estos recursos se reciben, en un sorprendente 69%, de forma diaria o semanal. Es decir, los limeños viven del día a día, lo que explica porqué las grandes empresas de consumo masivo han optado por comercializar sus productos, como champú, pañales o pastillas para la gripe, en formatos pequeños, caros si se habla de rendimiento, pero accesibles para un consumidor que tiene a lo más S/.20 para gastar un día cualquiera.
El estudio también revela que el 52% de los limeños trabaja (y que la Lima con mayor porcentaje de trabajadores es la sur) y que el 26% de los capitalinos no tiene día de descanso.
Si de gastar el presupuesto familiar se trata, los limeños prefieren parar la olla: el 38% de sus gastos se va en el rubro alimentación. He ahí una explicación a la expansión que prometen los supermercados durante el 2006. No pueden quedarse rezagados en una carrera en la que los mercados y las bodegas aún ganan de lejos.
Los segundos rubros de gasto son la casa y la educación. Ambos explicarían la invasión de Ace y Sodimac, pero también la de institutos e incluso de las mismas universidades. Las prioridades se reparten luego entre el transporte, el vestido, la salud, el cuidado personal y la diversión.
No es casualidad que de estos ocho rubros, Lima norte lidere al menos cuatro de ellos. El Mega- plaza y todo el crecimiento que se ha dado alrededor de las avenidas Carlos Izaguirre y Palmeras demuestran esta fuerza.
Tampoco llama la atención que Lima tradicional sea la que lidere la asistencia a los centros comerciales modernos (la mayoría se ha construido para atender a esta zona capitalina). Los limeños tradicionales van 30 veces al año a los centros comerciales, mientras que en Lima norte y en el Callao van 22 veces. Y en Lima sur y Lima este van 16 y 18 veces, respectivamente, lo que hace evidente que se trata de las zonas de Lima que aún carecen de una oferta comercial moderna. Pero Lima sur ya tiene su Plaza (y pronto otra en Atocongo) y para el este falta poco.
Pero Lima ha seguido creciendo y se ha sofisticado. Por eso, el estudio de Estilos de Vida que Arellano Investigación de Márketing realiza desde hace algunos años resulta siempre relevante para confirmar esta lenta, pero inexorable evolución.
Así, trabajando con los números que arroja el estudio (entre ellos que los ingresos familiares de Lima son de S/.1.435,7 mensuales), se puede estimar que las familias de la capital tendrían ingresos de US$ 836 millones mensuales, de los cuales US$ 372 millones corresponden a las familias que viven en la llamada Lima tradicional, US$ 158 millones a Lima norte (la estrella del crecimiento del comercio minorista), US$140 millones a Lima este, y US$ 99 millones y US$ 67 millones a Lima sur y el Callao, respectivamente.
Además, que estos recursos se reciben, en un sorprendente 69%, de forma diaria o semanal. Es decir, los limeños viven del día a día, lo que explica porqué las grandes empresas de consumo masivo han optado por comercializar sus productos, como champú, pañales o pastillas para la gripe, en formatos pequeños, caros si se habla de rendimiento, pero accesibles para un consumidor que tiene a lo más S/.20 para gastar un día cualquiera.
El estudio también revela que el 52% de los limeños trabaja (y que la Lima con mayor porcentaje de trabajadores es la sur) y que el 26% de los capitalinos no tiene día de descanso.
Si de gastar el presupuesto familiar se trata, los limeños prefieren parar la olla: el 38% de sus gastos se va en el rubro alimentación. He ahí una explicación a la expansión que prometen los supermercados durante el 2006. No pueden quedarse rezagados en una carrera en la que los mercados y las bodegas aún ganan de lejos.
Los segundos rubros de gasto son la casa y la educación. Ambos explicarían la invasión de Ace y Sodimac, pero también la de institutos e incluso de las mismas universidades. Las prioridades se reparten luego entre el transporte, el vestido, la salud, el cuidado personal y la diversión.
No es casualidad que de estos ocho rubros, Lima norte lidere al menos cuatro de ellos. El Mega- plaza y todo el crecimiento que se ha dado alrededor de las avenidas Carlos Izaguirre y Palmeras demuestran esta fuerza.
Tampoco llama la atención que Lima tradicional sea la que lidere la asistencia a los centros comerciales modernos (la mayoría se ha construido para atender a esta zona capitalina). Los limeños tradicionales van 30 veces al año a los centros comerciales, mientras que en Lima norte y en el Callao van 22 veces. Y en Lima sur y Lima este van 16 y 18 veces, respectivamente, lo que hace evidente que se trata de las zonas de Lima que aún carecen de una oferta comercial moderna. Pero Lima sur ya tiene su Plaza (y pronto otra en Atocongo) y para el este falta poco.









