Un copita de extracto de maca al día te pone como un toro, es mejor que el ginseng y que cualquier otro vigorizante, dice el ingeniero agrónomo y sociólogo Carlos Samaniego, elogiando las virtudes energizantes de este producto peruano que ya conquista mercados como Corea y China, que son los corazones de la producción mundial de ginseng.
Samaniego, doctorado en la Universidad de Manchester, Inglaterra, y antiguo profesor visitante de universidades norteamericanas e inglesas, se retiró a los 61 años de edad de la docencia internacional y nacional para dedicarse por completo a la producción, elaboración y exportación de alimentos y plantas andinas.
Así, en 1998, fundó Ecoandino, una empresa que se dedica a la exportación de productos andinos en especial la maca, en colaboración con un consorcio de agricultores de Junín y Tarma. El año pasado exportó 30 toneladas de harina de maca por más de 105 mil dólares.
Este año espera colocar 60 toneladas en los exigentes mercados como Estados Unidos (40 por ciento de su producción total), Reino Unido, Holanda, Alemania, Japón, Taiwan y ahora Corea. “Estamos atacando este mercado con pequeños envíos, venciendo las reticencias del gobierno coreano que ve a la maca como un competidor natural”, dice Samaniego.
Presentaciones
Lo exportan en polvo, gelatinizada, en extracto de maca seca o líquida, a granel o envasado mediante certificadas técnicas de calidad refrendada por una certificadora holandesa.
El mercado de la maca seguirá aumentando en los próximos años, sobre todo como ingrediente de alimentos y medicamentos energizantes. “Se podría emplear también como suplementos vitamínicos en sopas y desayunos instantáneos. Vamos a conversar con estas grandes compañías para lograr acuerdos comerciales”.
Ecoandino instaló su planta de tratamiento en Junín, a 4,100 metros sobre el nivel del mar, obedeciendo a una filosofía personal y social de generar empleo en los mismos centros de producción. En la empresa trabajan 26 personas entre ingenieros, químicos farmacéuticos y empleados.
Además, genera más de cien empleos indirectos en las actividades agrícolas.
En la misma dirección de trabajo se encuentra el agricultor y exportador de maca Rubén Mateo, de 41 años de edad. Con sus 6 hermanos siembra 30 hectáreas de maca en la zona de Carhuamayo (Junín) y hace 5 años decidieron dar el gran salto de vender ellos mismos sus productos al mercado internacional.
Rubén se trasladó a Lima para fundar la empresa Agroindustria Maca Ecológica del Perú donde instaló la procesadora. Este año exportará entre 20 y 25 toneladas de harina de maca y el próximo ha proyectado vender 40 toneladas a mercados como Estados Unidos, Francia y China.
“Lo hemos logrado a puro pulso, ahora necesitamos el apoyo de las instituciones del gobierno para mejorar la calidad de nuestro producto en la chacra y también en el procesamiento”, dice el agricultor-exportador quien siembra a 4,500 metros sobre el nivel del mar.
Samaniego, doctorado en la Universidad de Manchester, Inglaterra, y antiguo profesor visitante de universidades norteamericanas e inglesas, se retiró a los 61 años de edad de la docencia internacional y nacional para dedicarse por completo a la producción, elaboración y exportación de alimentos y plantas andinas.
Así, en 1998, fundó Ecoandino, una empresa que se dedica a la exportación de productos andinos en especial la maca, en colaboración con un consorcio de agricultores de Junín y Tarma. El año pasado exportó 30 toneladas de harina de maca por más de 105 mil dólares.
Este año espera colocar 60 toneladas en los exigentes mercados como Estados Unidos (40 por ciento de su producción total), Reino Unido, Holanda, Alemania, Japón, Taiwan y ahora Corea. “Estamos atacando este mercado con pequeños envíos, venciendo las reticencias del gobierno coreano que ve a la maca como un competidor natural”, dice Samaniego.
Presentaciones
Lo exportan en polvo, gelatinizada, en extracto de maca seca o líquida, a granel o envasado mediante certificadas técnicas de calidad refrendada por una certificadora holandesa.
El mercado de la maca seguirá aumentando en los próximos años, sobre todo como ingrediente de alimentos y medicamentos energizantes. “Se podría emplear también como suplementos vitamínicos en sopas y desayunos instantáneos. Vamos a conversar con estas grandes compañías para lograr acuerdos comerciales”.
Ecoandino instaló su planta de tratamiento en Junín, a 4,100 metros sobre el nivel del mar, obedeciendo a una filosofía personal y social de generar empleo en los mismos centros de producción. En la empresa trabajan 26 personas entre ingenieros, químicos farmacéuticos y empleados.
Además, genera más de cien empleos indirectos en las actividades agrícolas.
En la misma dirección de trabajo se encuentra el agricultor y exportador de maca Rubén Mateo, de 41 años de edad. Con sus 6 hermanos siembra 30 hectáreas de maca en la zona de Carhuamayo (Junín) y hace 5 años decidieron dar el gran salto de vender ellos mismos sus productos al mercado internacional.
Rubén se trasladó a Lima para fundar la empresa Agroindustria Maca Ecológica del Perú donde instaló la procesadora. Este año exportará entre 20 y 25 toneladas de harina de maca y el próximo ha proyectado vender 40 toneladas a mercados como Estados Unidos, Francia y China.
“Lo hemos logrado a puro pulso, ahora necesitamos el apoyo de las instituciones del gobierno para mejorar la calidad de nuestro producto en la chacra y también en el procesamiento”, dice el agricultor-exportador quien siembra a 4,500 metros sobre el nivel del mar.









