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miércoles, 30 de noviembre de 2005
Max Inga murió en la pobreza. Así lo recuerdan sus alumnos de ayer, que hoy son los maestros de La Encantada. Este es un pequeño pueblo en Chulucanas fundado hace 78 años, en el cual el 70 % de sus habitantes se dedica a la cerámica. Max Inga fue el gran alfarero piurano que creó el Cristo Campesino. ¿Lo conoce? Es una imagen de un campesino crucificado. La cruz en lugar de maderos tiene una lampa y un machete. Esta figura de arcilla se convirtió en el símbolo del pueblo a pesar de que la distrofia muscular de su creador lo confinó a una silla de ruedas y no a los trabajos del campo.

La Asociación de Ceramistas Tierra Encantada se formó en el 2000. Hoy lo integran 56 jefes de talleres que con créditos de Vehículos Solidarios en Acción para el Desarrollo (Visad), una institución local, han logrado capacitar a sus integrantes en cursos básicos para superar los puntos más débiles del proceso productivo: pulir para un mejor acabado y hacer piezas más grandes. Además, han podido participar en ruedas de negocio y en ferias en el extranjero. Dicen que la asociación es una escuela.

A Rómulo Cherres una producción de cien piezas le demoraba un mes, hoy podría hacerlo en tres días. Antes de la capacitación, los artesanos recuerdan que el trabajo no era uniforme. Hoy pueden hacer piezas por encima de 40 centímetros. Y cuanto más crezcan estas, su capacidad de competir en mercados del exterior se eleva. En los estantes del taller de la asociación hay cántaros, esculturas y productos utilitarios, pero la diferencia está en el diseño. Hay cosas que no cambian: lo que acorta sus ganancias son los intermediarios en la venta

Si uno visita al azar algún taller de La Encantada, por ejemplo el de Gregorio Chunga, se encontrará con jarrones monócromos, vasijas y esculturas donde los motivos de la fantasía son las mujeres. La mayoría de las esposas de los artesanos participa del arte final. Está establecido en este pueblo que ellas son más detallistas en el pulido. Y también en llevar el negocio en buenos términos. "Yo seré un buen productor, pero ella vende más", dice Gregorio Chunga.

"Las instituciones no te regalan un saco de arroz, sino conocimiento, y eso no se acaba", dice José Inga, presidente de la asociación. Por aquí los niños juegan todo el día con arcilla y pintan piedras: seguirán los pasos. "El arte lo tenemos acá dentro", dice Gregorio Chunga y se señala el pecho.

Aunque la cerámica de Chulucanas está considerada producto de bandera, en La Encantada dicen que no reciben apoyo del Estado. Por ejemplo, hace falta reforzar la capacidad de La Encantada como zona turística. ¿Cómo podrían llegar compradores sin conocer el camino? Las piezas que se exportan son mayormente decorativas. Otra necesidad es una ley del artesano que proteja su trabajo.

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