La Sunat tiene que cambiar su visión coercitiva y recaudadora por una instructiva de los contribuyentes.
Todos sabemos que la visión de una empresa o entidad depende de cómo se vea en el futuro, de cómo quiere ser vista por la sociedad. Esto pasa por un desarrollo de ideas y esperanzas entre las partes, como los 'stakeholders'.
Hemos cotejado la visión de nuestra Sunat. Veamos qué dice sobre su visión en su página web: ser un emblema de distinción del Perú por su excelencia recaudadora y facilitadora del cumplimiento tributario y comercio exterior, comprometiendo al contribuyente y al usuario de comercio exterior como aliados en el desarrollo y bienestar del país.
Se trata, pues, de una visión de excelencia recaudadora, de la cual somos testigos al examinar su gestión: guiada a recaudar a todo costo, cuando más bien debería ser instruir.
También lo es facilitar el cumplimiento tributario, dice. Nada más alejado de la realidad: con tantas formalidades, la Sunat complica a los contribuyentes y ahuyenta a los informales; y siendo tedioso mantener la excelencia en la formalidad, sus multas son tan onerosas que incluso podrían quebrar a una empresa. Y sobre "comprometer al contribuyente como aliado en el desarrollo y bienestar del país", debemos decir que existe un abismo entre comprometer e involucrar.
A nuestro entender, su visión no es la adecuada. De hacer 'benchmarking', la podríamos comparar con el IRS (siglas en inglés del Servicio Nacional de Impuestos de EE.UU.), cuya visión es: brindarle a los contribuyentes un servicio de alta calidad, ayudándoles a entender y aceptar sus obligaciones tributarias y aplicando leyes tributarias con integridad y justicia para todos.
Está claro, son visiones completamente diferentes: la de la Sunat, coercitiva, recaudadora por excelencia; y la del IRS, de servicio e instrucción. La Sunat tiene que repensar su visión. Debería ser de instrucción, podría así hacer un transvase de informales a la condición de contribuyentes. Para lograrlo, la experiencia ha enseñado que la prioridad no es la sanción. Por ejemplo, nuestra Sunat tiene una Intendencia de Estudios Tributarios y Planeamiento que podría ser canjeada por una de Cultura Tributaria y/o de Captación de Contribuyentes.
Otro ejemplo, el IRS de EE.UU. no pierde esfuerzos en el exceso de formalidades. Es más, no tiene un sistema de comprobantes de pago ni una tabla de sanciones complicada, pues ante todo se focaliza en la instrucción, en la cultura tributaria, incluso devuelve impuestos. Entonces: hagamos lo prioritario, que las leyes emanen del Congreso, institución que no debería abdicar en su función legisladora derivándola al MEF/ Sunat. Hay que cambiar la visión de la Sunat: reconvertir intendencias en cultura tributaria, en captación de informales, etc. Cada mes de noviembre debería ser publicada la lista de los contribuyentes a ser fiscalizados, esta sería una muestra de transparencia e imparcialidad.
Todos sabemos que la visión de una empresa o entidad depende de cómo se vea en el futuro, de cómo quiere ser vista por la sociedad. Esto pasa por un desarrollo de ideas y esperanzas entre las partes, como los 'stakeholders'.
Hemos cotejado la visión de nuestra Sunat. Veamos qué dice sobre su visión en su página web: ser un emblema de distinción del Perú por su excelencia recaudadora y facilitadora del cumplimiento tributario y comercio exterior, comprometiendo al contribuyente y al usuario de comercio exterior como aliados en el desarrollo y bienestar del país.
Se trata, pues, de una visión de excelencia recaudadora, de la cual somos testigos al examinar su gestión: guiada a recaudar a todo costo, cuando más bien debería ser instruir.
También lo es facilitar el cumplimiento tributario, dice. Nada más alejado de la realidad: con tantas formalidades, la Sunat complica a los contribuyentes y ahuyenta a los informales; y siendo tedioso mantener la excelencia en la formalidad, sus multas son tan onerosas que incluso podrían quebrar a una empresa. Y sobre "comprometer al contribuyente como aliado en el desarrollo y bienestar del país", debemos decir que existe un abismo entre comprometer e involucrar.
A nuestro entender, su visión no es la adecuada. De hacer 'benchmarking', la podríamos comparar con el IRS (siglas en inglés del Servicio Nacional de Impuestos de EE.UU.), cuya visión es: brindarle a los contribuyentes un servicio de alta calidad, ayudándoles a entender y aceptar sus obligaciones tributarias y aplicando leyes tributarias con integridad y justicia para todos.
Está claro, son visiones completamente diferentes: la de la Sunat, coercitiva, recaudadora por excelencia; y la del IRS, de servicio e instrucción. La Sunat tiene que repensar su visión. Debería ser de instrucción, podría así hacer un transvase de informales a la condición de contribuyentes. Para lograrlo, la experiencia ha enseñado que la prioridad no es la sanción. Por ejemplo, nuestra Sunat tiene una Intendencia de Estudios Tributarios y Planeamiento que podría ser canjeada por una de Cultura Tributaria y/o de Captación de Contribuyentes.
Otro ejemplo, el IRS de EE.UU. no pierde esfuerzos en el exceso de formalidades. Es más, no tiene un sistema de comprobantes de pago ni una tabla de sanciones complicada, pues ante todo se focaliza en la instrucción, en la cultura tributaria, incluso devuelve impuestos. Entonces: hagamos lo prioritario, que las leyes emanen del Congreso, institución que no debería abdicar en su función legisladora derivándola al MEF/ Sunat. Hay que cambiar la visión de la Sunat: reconvertir intendencias en cultura tributaria, en captación de informales, etc. Cada mes de noviembre debería ser publicada la lista de los contribuyentes a ser fiscalizados, esta sería una muestra de transparencia e imparcialidad.









